Casa 1

El hiperrealísmo de las cuevas de antaño es la geometría technicolor orgánica de hoy
Nicolás Manning

Restrospectiva IV
Elisita Punto
Purísima 225
Recoleta
www.campuscreativo.cl

 

 

Elisita Punto.

“El tiempo avanza de adelante para atrás. Lo más fresco es lo más antiguo. Lo más lejano es lo más novedoso. El tiempo filtra las referencias e influencias.  El olvido rearticula la percepción y es necesario revolver el pasado, para continuar.”  Elisita.-

Retrospectiva IV es la primera de cuatro retrospectivas que habrán en la vida de Elisita Punto. Ésta consiste en una revisión de obras que estaban repartidas, colgadas, musicalizadas o guardadas, y que representan momentos de su trabajo de doce años. Ésta se completa con un mural realizado en Abril del 2017  en el Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello. El mural es un gesto espontaneo donde se articula ritmo, color y forma desde la proyección de la sensación geográfica de la cordillera de los Andes. El mural de 8 mts de largo está emplazado en el acceso de la universidad acompaña al caminar, activando diferentes percepciones de volumen y efectos ópticos.–

Nicolás Manning

Hay en  el que hacer pictórico de Nicolás Manning, una irrevocable vocación de sanación. En cada una de sus obras subyace la presencia de una pulsión vital, detonadora de un estallido de color que satura la oscuridad superando el plano, ya sea muro o tela y plasmándose desde ahí hacia la realidad material sensitiva.

Una vitalidad que no se rinde ante intrusiones que arteramente han pretendido desviar el curso de un viaje cósmico de infinitos sentidos y dimensiones, que en virtud de la interrelación universal de todos los fenómenos es canalizada por el corazón y la mano del artista y se maciza en un plano material-simbólico, como corriente energética momentáneamente detenida para explicitar, en un instante mágico, la eternidad a los ojos y espíritus del observador pasajero.

Se trata de la sempiterna lucha entre luz y oscuridad, entre vida y muerte, ante la cual el ser humano está sometido en un destino fatal cuya única salida posible  es la arquetípica y alquímica expansión de conciencia que señala con dedo inefable el nacimiento de un artista, siempre atado a lo mundano, pero a la vez, dramáticamente lanzado por su sino existencial constantemente hacia  profundidades ignotas, mas allá del infinito, por tanto obligado a conciliar, tras duro aprendizaje experiencias inenarrables con la cotidianeidad más anodina, sin perder la capacidad de transmitir lo vivenciado en la otredad, siendo para eso siempre uno con el mensaje y el receptor.

De ahí la potencia de su lenguaje visual, el que sana sus heridas existenciales a través del universo, no sólo se sana a él sino también sana al universo, y muestra un sendero a sus congéneres.

Nos referimos a la transformación del trazo inicial para un mural o cuadro, hecho primero a negro carbón, luego confluyendo con el rojo fuego, para culminar después de eones en un diamante, caleidoscopio a través del cuál el latido de universo, es observado por el ejecutor y por el observador desde un lugar fuera del tiempo, fenómeno devenido así, en multiplicidad de prismas, reflejos y abanicos de coloridas ondas, constituyentes de un tejido de infinitas realidades y universos interactuantes, de los cuales la plástica pop, las referencias tonales y variaciones geométricas son referencia que  sustancia un contenido experiencial esencialmente lumínico, a la vez ondulatorio y particular.

Nicolás es, a la vez el que desde la caverna de sus sentidos limitados explora con cada pincelada, desde los albores de la humanidad lo desconocido, en un viaje atemporal y es  también el que regresa victorioso desde el centro del universo después de cerrado los ciclos.

Es el  que vuelve desde el tiempo sin tiempo de los sueños hacia el reencuentro con la ansiada soledad, a la compañía de sus ancestros y con sorprendidos ojos de niño, a través  del mágico diamante faceteado simplemente observa, e intenta comunicar lo incomunicable.